lunes, 25 mayo, 2026

pluma-gato-logo

El regreso de la “prohibición del parrillero” a Bucaramanga: Entre el orden vial y el drama familiar

Bucaramanga despierta con una nueva medida en sus calles. La Dirección de Tránsito, órgano dependiente de la Alcaldía de Bucaramanga, mediante   la Resolución No. 063 de 2026, ha oficializado el regreso de las restricciones para motocicletas y la prohibición del parrillero en corredores vitales de la ciudad.

El director de la entidad, Jhair Manrique, confirmó que la medida responde a disposiciones del Juez 15 Administrativo y que, tras realizar las mediciones técnicas pertinentes, la norma ya entró en vigencia desde su firma el pasado 26 de enero.

Los sectores afectados La restricción no es general, sino quirúrgica, afectando puntos neurálgicos de lunes a viernes en dos franjas horarias: 6:00 a.m. a 8:00 a.m. y 6:00 p.m. a 8:00 p.m.:

Carrera 33: Prohibición total de circulación de motos entre la Avenida Quebrada Seca y la Calle 55 (sentido norte-sur) y entre la Calle 56 y la Quebrada Seca (sentido sur-norte).

Calle 36: Se permite el tránsito de la moto, pero sin parrillero en el tramo comprendido entre las Carreras 15 y 19.

 

El debate: ¿Quién gana y quién pierde?

Como toda medida de choque, la Resolución 063 ha encendido el debate entre los ciudadanos. Aquí analizamos las dos visiones:

Las Ventajas (La apuesta por el orden)

Para las autoridades y un sector de la ciudadanía, la restricción busca descongestionar la Carrera 33, una de las arterias más colapsadas de la ciudad. Asimismo, al prohibir el parrillero en la Calle 36, se pretende reducir los índices de inseguridad y hurtos bajo la modalidad de «raponazo». Es, en teoría, un intento por recuperar el principio de autoridad en el espacio público.

Las Desventajas (El impacto en el bolsillo y la movilidad)

El gran lunar de la medida es la falta de alternativas. Bucaramanga carece de un sistema de transporte masivo eficiente que pueda absorber a los miles de usuarios que hoy dependen de la moto. Además, la restricción en horas pico obliga a desviar el flujo hacia vías alternas que ya están saturadas, lo que podría simplemente trasladar el trancón de una calle a otra.

El clamor de los afectados: «Pagamos el pato los de siempre»

Los más golpeados son, sin duda, los sectores que utilizan la moto como vehículo familiar. Padres de familia que transportan a sus hijos hacia los colegios en la jornada de la mañana y trabajadores que llevan a sus esposas a sus lugares de empleo han manifestado su indignación.

«No somos delincuentes, somos trabajadores. Con esta medida me impiden llevar a mi hija al colegio antes de irme a trabajar, o me obligan a dar una vuelta eterna que me hace llegar tarde» comentan usuarios en las zonas afectadas. Para muchos, la moto no es un lujo, sino la única herramienta que permite equilibrar la precaria economía del hogar con la necesidad de movilidad.

¿Es esta la solución definitiva?

Si bien la administración afirma estar cumpliendo una orden judicial, queda en el aire la sensación de que se está atacando el síntoma y no la enfermedad. Mientras no exista una política integral que mejore el transporte público y garantice seguridad real sin sacrificar la movilidad de los ciudadanos honestos, medidas como la Resolución 063 seguirán siendo vistas como un obstáculo para la productividad de los bumangueses.

La lupa de La Pluma del Gato estará puesta en los resultados. ¿Bajará la delincuencia y mejorará la movilidad? ¿Disminuirá el transporte informal de los mal llamados ‘piratas’ o  solo aumentará el número de comparendos?

El tiempo —y el caos del Centro y  la 33— lo dirán.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *