Endeudar más la ciudad con la excusa de obtener recursos para ejecutar obras que resuelvan los problemas de movilidad de la ciudad, es ir en contravía de las soluciones que realmente se requieren para ello.
Ampliar vías, modernizar la semaforización, montar retenes permanentes para sancionar infractores, pico y placa para motos y carros, limitación de parrilleros, entre otras medidas, son medidas muy aproximadas a la metáfora de vender el sillón.

Lo que le viene sucediendo a Bucaramanga y su área metropolitana es de tal magnitud, que los principios básicos y elementales de la administración pública como la gobernabilidad y la gobernanza los tiraron al retrete, se “gobierna” con el mero deseo y con la vulgar intencionalidad de contratar para cumplir “los compromisos adquiridos” los propios y los de los financiadores.
Ante esta realidad, escribo esta columna, con las consideraciones que el sentido común y mis conocimientos académicos me indican y que, como ciudadano, debo seguir insistiendo en el camino de la planeación, el reordenamiento, la cientificidad, la pulcritud, a la hora de invertir los recursos públicos para tratar de solucionar nuestros graves problemas, que ya no son solo de nuestra ciudad, Bucaramanga, sino metropolitanos.

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bucaramanga del 20 de Mayo de 2014 eliminó la posibilidad de continuar la densificación de la meseta y sus alrededores, la necesidad de reordenar las comunas, la necesidad de enmarcar el desarrollo de nuestra ciudad en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de acoplarnos en lo que ONU-Hábitat proyectó en el 2016 como la Nueva Agenda Urbana (NAU) donde el desarrollo de las áreas metropolitanas del mundo (más de 2000) concentrarían más del 60% de la población, destacando en Latinoamérica precisamente la nuestra como un modelo para la región.*
La Nueva Agenda Urbana (ya no tan nueva) es una guía fundamental, científica, que permite tener una idea clara de lo que se debe hacer en el corto, mediano y largo plazo.
Han pasado 10 años desde su promulgación y acá ni se conoce y mucho menos se ha utilizado para abordar la planeación.
No ha existido el más mínimo interés de ningún mandatario en abordar los desarrollos institucionales desde esta perspectiva, es más, estoy seguro, que han pasado por los gobiernos desconociendo profundamente nuestra realidad, empeñados en remodelar parques, tapar huecos, o como ahora pretenden, endeudar la ciudad para construir unas vías que van a albergar más y más parque automotor, ante la ausencia de un sistema de transporte público masivo y ante la acelerada y desordenada conurbación que conmina con mayor fuerza a que Bucaramanga se caotice más, en medio de la centralidad metropolitana.
El área metropolitana como institución que agrupa a las cuatro ciudades dejó hace mucho tiempo de cumplir sus funciones constitucionales (art. 319 de la CN) de aplicar la Ley Orgánica (ley 1625 de 2013) que define sus funciones tales como: coordinar el desarrollo, la prestación de los servicios públicos, la planificación del territorio a través de los PEMOT (Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial) la planificación de la movilidad y el transporte publico ( El plan Maestro de Movilidad Metropolitana) y la planificación conjunta de todo el territorio.

Ha terminado siendo el fortín político del o los mandatarios de turno, mandatarios que permitieron la destrucción total del Plan Maestro de Movilidad (PMMM) por las acciones irresponsables del entonces gobernador Mauricio Aguilar, quien, sin tener facultades constitucionales contrató de manera arbitraria la obra más importante para el desarrollo estratégico del área, el Anillo Vial Externo, al cual me he referido con suficiencia en escritos anteriores y que tiene en la fiscalía quinta delegada ante la corte suprema de justicia mi denuncia completamente estructurada para que se allanen las responsabilidades en lo que advertimos previamente a la contratación y que hoy va camino a ser otro elefante blanco del Departamento.

El PEMOT, ni siquiera está contemplado promulgarlo y no existe el mínimo interés por hacerlo, en tanto los intereses sobre la tierra alrededor de los Valles de Barro Blanco, Guatiguará y Mensulí en Piedecuesta y Rio frio en Girón son de sumas billonarias.
Lo inteligente, lo sensato, lo prioritario hoy debería ser un reordenamiento del área, diseñando una planeación estratégica hacia el 2050, donde se restablezca el PMMM, y los POT de las cuatro ciudades del área metropolitana se ajustaran al PEMOT, lo que le permitiría a los alcaldes actuales buscar los recursos vía endeudamiento eso sí, para hacer los diseños de un sistema de transporte publico moderno (tren ligero, como está contemplado en el PMMM, o metro) como lo indiquen los estudios. Buscar los recursos para reconstruir un nuevo “metrolinea” multimodal, que permita que en los próximos 10 años no lleguemos al millón de motocicletas y a los quinientos mil automóviles que sigan empeorando la calidad el aire que hoy de hecho ya es precaria.
Por eso es urgente que el alcalde Cristian Portilla, diseñe el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de Bucaramanga que evite la acelerada conurbación, le devuelva a la meseta una dinámica económica industrial, basada en el desarrollo de la construcción, que le fue arrebatada de un plumazo en el 2014, frene el fenómeno de la inflación desmedida producto de los altos costos en los arriendos, provocados por la ausencia de oferta de vivienda nueva, reordene el territorio; saque de la comuna doce y trece los focos de inseguridad, violencia, conflicto social, convivencia ciudadana y haga del centro alrededor del parque centenario un circuito cultural, histórico, gastronómico, musical y de esparcimiento que le dé una fortaleza económica a la ciudad en materia de turismo de gran impacto y desaparezca el muladar que hoy es.
Endeudar la ciudad hoy para ampliar vías es pegarse un tiro en el pie, puede que a muchos contratistas les vaya bien, pero para la ciudad sería como poner una pepa de aguacate en la ensalada.
Tenemos una gran ciudad, un enorme potencial, con gentes que amamos el territorio,(y a nuestro Atlético Bucaramanga) hagamos un esfuerzo por retomar la política como un servicio para el bienestar común, desideologicemos la administración pública, “desencampañemos” las acciones de gobierno, conviértase usted, señor Alcalde, en el Líder de la Gobernanza que se requiere para congregarnos todos en un único esfuerzo y hagamos de nuestra existencia en este pedazo de tierra en el que vivimos, la forma más armónica de transitar nuestros días.
*Los nuevos datos (ONU-Hábitat, 2020) revelan que hay casi 2,000 áreas metropolitanas en todo el mundo, en las que actualmente vive un tercio de la población mundial. ONU-Hábitat predice que para 2035, la mayoría de la población mundial vivirá en áreas metropolitanas, que generalmente se entienden como aglomeraciones urbanas compuestas por una ciudad principal vinculada a otras ciudades cercanas o áreas urbanas o suburbanas circundantes, como el Área Metropolitana de Tokio-Yokohama, el Gran Londres, el Área Metropolitana de Bucaramanga en Colombia o la Bahía Nelson Mandela en Sudáfrica.
Emiro Arias Bueno. Economista – Magister en Ciencia Política – ex-candidato a la gobernación de Santander



