sábado, 23 mayo, 2026

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¿Volver al pasado o saltar al vacío?: El peligroso dilema electoral

Les voy a ser sincero: ninguno de los tres candidatos favoritos a ganar la presidencia me representa. Ninguno me convence.

Otra vez Colombia deberá elegir desde el falso dilema en que nos ha colocado la polarización del país: volver al pasado o saltar al vacío, algo así como elegir entre el retrovisor o la ruleta rusa.

No hay mucho de donde escoger. Las opciones son entre ‘el que dijo Petro’; ‘la que dijo Uribe’; y un cretino chabacán y ordinario con la inteligencia y superficialidad del personaje ‘Juanpis Gonzalez’ que sin ningún contenido ni profundidad se limita a gritar eslóganes rabiosos y vacíos. A hacer y decir lo que la turba rabiosa y miedosa quiere escuchar. ¡eso les encanta!

Es una verdadera lástima que ninguna de las opciones de centro alejadas de los extremos hubiese cuajado. Así fueran ‘tibios’, el país necesitaba salir de la polarización. Este si era el momento para elegir a un ‘tibio’. Creo que el país lo necesitaba.

Para ser ecuánimes, habría que decir que Cepeda es el mas reflexivo, inteligente, profundo y riguroso y de los tres. Pero provoca un miedo que aterra a muchos. Y con toda razón. La sola idea de que siga siendo un mamerto radical mas bolchevique que Petro o que siga añorando implementar en Colombia la ideología del partido comunista al que perteneció su familia y él mismo, ciertamente atemoriza.

Aunque estoy de acuerdo con que Colombia es un país desigual y excluyente en el que unos pocos han concentrado la riqueza y convertido los derechos de la gente en negocios, y que un presidente por primera vez intentó cambiar las cosas y no pudo, por su propia incompetencia y porque las instituciones sirvieron para no permitirle hacer todos sus caprichos, no me imagino gobernado por un bolchevique con sueños agropecuarios a esta altura de la historia, solo porque nos lo recetó Petro.

Del otro lado esta Paloma, ‘la que dijo Uribe’, representa el pasado, el viejo país, el país político, las maquinarias corruptas tradicionales, a los mismos de siempre, ningún cambio. Un retroceso, un retrovisor, con un agravante: sin criterio propio lo que nos conduciría sin duda a un país gobernado en cuerpo ajeno por Uribe, de quien anunció sería un excelente ministro de defensa. Ya el país está hastiado de Uribe.

Como si la cosa no pudiese ser peor, la alternativa a estos dos extremos, es Abelardo, un ‘outsider’, recién aparecido en la política, un ‘showman’, superficial, hueco, sin ninguna experiencia en lo público, narcisista y vacío, que apelando únicamente a estrategias de marketing político ha logrado despertar el fervor de buena parte del electorado rabioso, desinformado y hastiado de la polarización. Normal en un país como este, que hace menos de cuatro años estuvo a punto de elegir a un loco como Rodolfo.

Los tres representan el estado de ánimo actual del país, un país, por una parte; dividido y polarizado por los extremos donde reinan los fanatismos, y por otra; decepcionado, lleno de miedo y de rabia. Así de elemental, sin mas. En ese sentido, y solo en ese sentido (el sicológico) es válido lo que recogen y expresan los tres candidatos favoritos, pero no lo que proponen ni como lo proponen.

No hay en la baraja de candidatos favoritos un verdadero líder con experiencia en el manejo de los asuntos del Estado, un liderazgo con criterio ecuánime, mesurado y prudente, que logre unir a la Nación y no la divida mas.

Las opciones son tres aparecidos, sin experiencia en gobernar, (ninguno de los tres ha gobernado nada), fanáticos extremistas, que solo están ahí porque alguien los puso y el otro, por hacer payasadas y repetir eslóganes rabiosos que le funcionan a la perfección en un país que elige con las vísceras y no con la cabeza, con las emociones y no con la razón.

No hay verdaderas opciones: o volvemos al pasado con ‘la que dijo Uribe’ o saltamos al vacío con Cepeda o Abelardo, un loquito energúmeno, narcisista, superficial y vacío, que como hoy dice una cosa mañana dice otra; o con un intelectual retraído y silencioso, con cara de rabia, del que no conocemos mucho, confiados únicamente en que ese paracaídas que representan las instituciones para controlar el poder del ejecutivo, de las ideologías y los fanatismos políticos se abra, funcione y no nos permita estrellarnos contra el abismo.

Colombia decidirá entonces entre el miedo que difunden Uribe y Paloma con sus maquinarias electorales, la incertidumbre y el miedo que genera Cepeda que promete continuar con el ‘cambio’ sin que tengamos muy claro cómo y de qué forma lo hará, y el fervor rabioso de Abelardo que con su ‘firmes por la patria’ viene convenciendo a mas de un incauto.

El panorama no puede ser peor, hoy Colombia pareciera obligada a elegir entre un intelectual resentido e impredecible, una loca rabiosa y fanática y un cretino narcisista: ¡que peligroso dilema electoral!

Al día de hoy, siete días antes de las elecciones, pienso que si Cepeda no gana en primera vuelta, no será presidente. Que no le queda otra opción si quiere obtener la victoria. También estimo, que tiene un voto oculto y silencioso (profundo) que las encuestas no están detectando ni midiendo y que podría dar la sorpresa en primera vuelta. Hoy esa parece ser su única opción.

Que de no ocurrir esto último, el que pasaría a segunda vuelta con Cepeda podría ser Abelardo y no Paloma, por el fervor que viene despertando ‘el tigre’ con su discurso básico y rabioso y que en mi sentir lo hace favorito para captar el voto indeciso y de opinión, (desinformado también) que será decisivo, pues ninguno de los extremos podrá ganar sin él, y por último que si esto último ocurre seguramente conoceremos la diferencia entre haber sido gobernados por un estúpido (que lo fuimos) y un cretino que además de imbécil, es narciso.

Tocará votar ‘a juro’ por el menos peor. El ‘voto útil’ que llaman. Por el malacaroso, (tiene perfil de resentido, de ‘compañero Jhon Lenin’), sin experiencia en gobernar, sin sal en los miaos ni carisma propio, (tenía mas carisma el Dr. Coscorrón) pero que con todo y esos defectos se me hace el mas prudente, inteligente, ecuánime y menos rabioso de los tres… ¡o quizá también el mas agazapado!…Ojalá no me equivoque. ¡Ya veremos!

Lo que no puedo es permitirme votar por volver al pasado triste y oscuro que me lastimaba o saltar al vacío que representa la estupidez humana… y sin paracaídas que es peor.

Compraré uno, y de verme obligado a utilizarlo, prometo convertirme en el mas ácido y recalcitrante de sus opositores.

Así haya votado por él.

Dios bendiga y guarde a Colombia.

¡Voten como quieran, pero voten!

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