sábado, 30 mayo, 2026

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Ya tienen ‘tigre’

Hasta debajo de las piedras estuvo buscando la derecha un candidato que enfrente a Petro en el 2026. Por la pasarela desfilaron exministros de Defensa y de Hacienda, senadoras leales a Uribe, hasta reconocidas —y ahora medio decadentes— directoras de medios.

Todos iban tras la bendición de Alvarito, quien sigue y seguirá a perpetuidad, como un día lo auguró Godofredo Cínico Caspa, orientando los destinos de esta noble patria.

La primera condición era que no fuese mujer. Esto descartaba de tajo a las dos senadoras que han sido fieles al proyecto, pero que al parecer tendrán que seguir haciendo la fila en la que cada cuatro años se les cuela alguien. La segunda condición: que lograra despertar el fervor de la derecha, algo difícil con un presidente como Petro robándose la agenda todos los días, ya sea porque se conecta con la política global o porque se refiere a “los Brayan” en plural y como arquetipo, totalmente hegemonizante, donde no crece nada. Todo el día y todos los días el país habla de Petro.

Estas dos condiciones las cumplió el doctor Abelardo, quien tuvo que radicalizar el discurso, volverse un hombre de mano dura después de haber apoyado el proceso de paz, volver a misa y a culto —y a la vez— después de ser un ateo confeso. De esto hay constancia en videos que hoy reproducen las redes sociales, que no perdonan los cambios de opinión y que mantienen la memoria intacta, como el memorioso Funes del cuento del gran Borges, donde el personaje sufre un accidente que le otorga una prodigiosa memoria en la que recuerda todos los detalles de su vida: cada árbol, cada sombra, cada palabra escuchada.

Otra estrategia que utiliza es imitar la campaña del león en Argentina, tratando de convertirse rápidamente en el Milei colombiano. Para ello radicaliza aún más su discurso, ubicándose y apropiándose de la ultraderecha, en un punto que haría sentir vergüenza al propio Laureano Gómez, quien si acaso podría aspirar a Boy Scout al lado del tigre. Esto definitivamente lo consolida como el candidato soñado del ultraconservadurismo y sus demonios, algo que sin duda lo pone arriba en las encuestas de ese sector.

Sin embargo, la historia ha demostrado que muchos tigres terminan siendo de papel.

Aunque el señor De la Espriella cuenta con un público cautivo, habrá que ver si sus trajes costosos y extravagancias italianizadas logran conquistar el corazón del pueblo colombiano. El extremo lo aleja del centro, y aunque la polarización ha marcado las últimas elecciones, el centro sigue siendo el factor determinante, quien lo conquista llega al poder.

Así ocurrió cuando el uribismo volvió con Duque y, más tarde, cuando Petro se convirtió en el primer presidente de izquierda del país.