El comandante cósmico Gustavo Petro acaba de reinventar la física, la Fuerza Pública y, de paso, la agricultura, todo en una sola frase cuántica.
Según el presidente, nuestros soldados, policías y hasta los reclutas de 18 años deben volverse expertos en «matemáticas cuánticas» para entender cómo la materia se vuelve energía y así combatir la criminalidad con el poder de la física de partículas.
Porque, claro, nada dice “seguridad ciudadana” como imaginar a un patrullero resolviendo ecuaciones de Schrödinger mientras persigue a un ladrón de celulares.
Para Petro, la Fuerza Pública no necesita más patrullas ni mejores condiciones laborales: necesita pizarras, tiza y un doctorado en mecánica cuántica.
Por si fuera poco, el genio de Palacio relaciona estas matemáticas con los televisores modernos.
Sí, un policía bien entrenado en física cuántica podría arreglar tu Smart TV cuando se dañe el Netflix. Y si no alcanza, de pronto aplica unas fórmulas para mejorar tu señal de wifi con el poder de la “conjunción de materia y energía”.
Pero no se queda ahí: Petro, ‘agricultor de partículas’, asegura que la revolución cuántica salvará nuestros cultivos. ¿Plagas? ¿Sequías? Tranquilo, soldado cuántico al rescate: dispara un algoritmo de condensación de materia y listo, cosecha garantizada. Todo mientras vigila cultivos ilícitos resolviendo integrales complejas.
Y claro, la cereza del pastel: la inteligencia artificial no existe sin computadoras cuánticas, dice Petro, ignorando que la IA que escribe esto funciona en servidores clásicos, alimentados por café cósmico. Pero bueno, en su multiverso presidencial, todo es cuántico: la inflación se resuelve con superposición de precios y la corrupción desaparece por efecto túnel.
Mientras tanto, los verdaderos expertos en física cuántica se retuercen escuchando semejante delirio, pero para Petro esto es “elevar el nivel de conocimiento”. Ojalá eleve primero la inversión en educación básica, porque antes de enseñarles física de partículas a soldados, sería útil que muchos niños aprendan a sumar y restar sin hambre.
En resumen: Petro cree que convertir a la Fuerza Pública en físicos nucleares resolverá problemas estructurales de seguridad, economía y hasta tecnología. Mientras tanto, los ladrones celebran: ahora podrán robar celulares a agentes distraídos resolviendo funciones de onda.
Y así vamos: un presidente más ocupado estudiando cómo condensar la materia que cómo condensar ideas coherentes para gobernar. Al final, su plan cuántico solo demuestra una cosa: aquí la única superposición real es la de promesas vacías orbitando alrededor de discursos incomprensibles.



