miércoles, 13 mayo, 2026

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Confundiendo «arte» con «entretenimiento»

Inauguran una estatua de la “Toti” Vergara en Barranquilla y vuelve otra vez la polémica por la estatua, una polémica similar a la acaecida al inaugurar hace un par de años la estatua de Shakira. Que si eso es arte, que si se parece a la “Toti” o no, que si pito, que si flauta…

Para empezar, quiero aclarar que, la inauguración de una nueva estatua en el Malecón de Barranquilla ya marca una tendencia, tendencia que sospecho va a continuar con más personajes famosos de la ciudad (¿Edgar Rentería?, ¿Joe Arroyo?), lo que me dice a mí que lo que están haciendo en Barranquilla no es un “promenade” de arte a lo largo del malecón, sino una especie de “Madame Tussauds” de bronce para consumo popular. Es decir, la comparación aquí no es con el Museé Rodin de Paris, sino con el Madame Tussauds de Las Vegas.

El propósito de esas estatuas gigantes de bronce no es contemplarlas, pues carecen de arte y son un poco grotescas, sino entretener y facilitarle a la gente que se tome foto con ellas y exprese un orgullo por su ciudad. Colombia es un país en donde la gente no entiende de arte, ni tampoco lo cultiva, a pesar de tener artistas talentosos.

Colombia es un país completamente tomado por lo “kitsch” y lo “pop”, expresiones pseudo artísticas de consumo rápido y obvio.

Y las administraciones locales, en especial, la de los Char, no están ofreciendo “cultura” sino “entretenimiento”.

Entonces, mi sospecha -casi certeza- es que los Char planean llenar el malecón con estas estatuas para que la gente se pasee por el malecón como quien camina por Hollywood Boulevard y se toma fotos con las estrellas de sus actores preferidos. Si ese es el caso -y, otra vez, estoy casi seguro que lo es-, eso está bien, pues le añade otra faceta de entretenimiento a la ciudad.

Vas a Barranquilla, no sabes qué hacer una tarde, te vas para el malecón con tu familia, y te tomas fotos con esos esperpentos y te comes una hamburguesa por ahí con una malteada y lo pasas sabroso. Artísticamente no vas a conseguir nada, pero vas a pasar un rato sabroso con los pelaos.

La verdadera pregunta que me hago es ¿en dónde está la verdadera cultura en Colombia por estos días? En los años 40s y 50s del pasado siglo Barranquilla, y el resto de Colombia, vio una aparición de artistas de todo tipo que enriquecieron nuestra cultura de verdad. Grau, Obregón, el primer Botero (que no era ni malo), Rayo, Manzur, el Ballet Nacional, el Grupo de Barranquilla, famosos arquitectos que modernizaron nuestras principales ciudades, etc…  Tengo mi teoría sobre eso.

En esos tiempos, la cultura estaba reservada para los estratos más altos de la sociedad, quienes eran los únicos que tenían acceso a la cultura universal a través de viajes y exposiciones de arte. Y ese estrato alto, gústenos o no, estaba más conectado “racialmente” con los principales centros culturales del mundo, llámense Europa y Norte América.

La gente pudiente iba a estudiar a Europa o Norte América, y al regresar, traían un buen bagaje y un acervo de conocimiento cultural importante. Siendo yo aún un niño recuerdo la avidez con la que en esa época se leía el “Magazín Cultural” de Él Tiempo, los domingos, y como mi padre asistía a exposiciones y eventos culturales. Incluso la televisión era mucho más culta y más refinada que la de ahora, y solo había dos canales…¡en blanco y negro! Yo de niño vi miniseries, películas y programas culturales fantásticos en Colombia, y la fama de Colombia como polo cultural en Latinoamérica era substanciada por los eventos y la actividad cultural circundante.

Pero, luego, el país empezó a cambiar social y políticamente a mediados de los 70s, y con la emergencia de otros grupos sociales en la realidad nacional, esa riqueza cultural se empezó a erosionar, terminando en la cultura barata de hoy, una cultura que va, desde la omnipresencia del vallenato, pasando por estas estatuas feas y el reguetón. Prende uno la televisión en Colombia y solo hay series sobre narcos y gente fea; y va uno a un museo, y solo encuentra arte kitsch o híper-realismo.

En otras palabras, el pueblo colombiano no aporta “cultura” como se entendía antes, sino que aporta “cultura popular”, cultura pop que no deja nada más allá del entretenimiento.

Esto no es un fenómeno exclusivo de Colombia, pero sí es cierto que Colombia es un país que ha perdido su prestigio como país culto.
Un país es culto en la medida en que su pueblo raso aspira a esa cultura, y el pueblo en Colombia no aspira a esa cultura. De hecho, yo diría que la rechaza, porque como todo en Colombia, las buenas manifestaciones culturales quedaron asociadas a la “detestable clase alta”, y lo culto, quedó estigmatizado como elitista, “extranjero” y de “gente bien”.

En su afán por encontrar una identidad nacional de todo tipo, el pueblo colombiano se ha rodeado de lo “colombiano”, es decir, la mochila wayuu, los bodegones repletos de color, la champeta, el vallenato, la selección Colombia y estas estatuas feas de Barranquilla. Cultura popular, cultura que enaltece los valores populares vernáculos, no valores artísticos reales.

Y esa es una de las razones por la cuales odio el arte de Botero. De pronto el tipo hubiera podido hacer un arte más refinado, más valioso, porque creo que tenía el talento para hacerlo, pero él también sucumbió a lo kitsch y vulgar, y acabó haciendo esculturas y pinturas de poco valor artístico real que, en cambio, favorecían lo decorativo.

Hoy en día, en donde haya esculturas de Botero, hay un poco de gente inculta subida encima de ellas tomándose fotos. El arte de Botero acabó en un arte “pop” de consumo estrictamente comercial. Vas a Medellín, te tomas una foto montado encima de uno de esos adefesios decorativos de Botero, y después te comes una hamburguesa con una “fría” y la pasas “sabroso”.

El arte, no como una manifestación humana que te haga pensar y meditar, sino como un acto que te produce “hartura”. Te tomas una foto con el adefesio de la “Toti” en el malecón y quedas con la barriga llena, harto, “sabroso”. Un arte que te llena la “panza” y te pone “cachetón” de la felicidad.
Ves esas estatuas de Shakira y la “Toti” y es como si te hubieras metido un sancocho trifásico con extra guarnición, un “arte” que te deja “pipón”, un “arte” para acompañarlo con crispetas y una coca-cola…extra-large.

Las conclusiones derivadas de esta realidad son varias. La primera, que el verdadero arte es EXCLUYENTE casi que por definición. La contemplación artística es un proceso refinado e introspectivo para el cual la mayoría de la gente no está educada. Toma años, tal vez décadas, desarrollar una educación y un gusto refinado en cuestiones artísticas, y eso esta al alcance de muy pocos.

Y, segundo, cualquier intento de popularizar el arte está llamado al fracaso. El arte popular es malo, por lo general, y yo diría que no es ni siquiera arte. De pronto se trata de “artesanías”, pero no de arte. El arte verdadero te altera, te causa un “disturbio” interior, te empuja a pensar.

El día que  visité la Tate Gallery, en Londres, y por fin pude ver la obra de Turner en persona, -mi pintor favorito-, salí del lugar con un mareo raro y caminé por todo Londres sin destino, hasta acabar en un restaurante medio vacío sobre el “Enbankment” en donde procesé todo con un par de single malts. Como a eso de las 9:00 PM me acordé que no había comido nada desde la mañana, y fui y comí alguna vaina antes de irme a acostar. Al día siguiente, volví a la Tate Gallery para tratar de elucidar mis dudas y admirar una vez más lo que había visto el día anterior. No me sentía “pipón”, me sentía “vacío”. El verdadero arte te exprime la cabeza, no te llena la barriga…

Tengo una recomendación para el alcalde Char, que no sé si aceptará: el complemento ideal de esas estatuas de bronce del malecón es un McDonald’s. Abran un McDonald’s en el malecón. Vas, caminas un rato, te tomas dos docenas de fotos con las estatuas, y después te metes una Big Mac con 12 nuggets y una malteada de fresa y quedas pipón, ¡listo pa’ una siesta y una “terraceada” para comentar la visita en un buen mecedor con la familia.

¡Sabroso!, ¿si o qué, mis llaverías?