Columna publicada el 7 de junio de 2024
Al presidente Gustavo Petro le salió mal el plan ‘A’: la mermelada. Por eso creo que está pensando, un poco obligado en implementar su plan ‘B’: la constituyente. Ambos, en mi opinión condenados al fracaso.
Creyó Petro y creyó mal, que podía sacar adelante sus reformas utilizando la dinámica tradicional utilizada por todos los presidentes antes de él de enmermelar el congreso para que le aprobaran su agenda legislativa.
Pero cometió dos errores de cálculo: el primero de ellos fue que pensó que la clase política tradicional conformada por casi todas esas bandas de extorsionistas del poder ejecutivo mal llamadas “partidos políticos” le cumplirían votando las reformas a cambio de mermelada; el segundo: que no contó con que muchas de esas reformas desmontaban directamente los mas importantes negocios de algunos congresistas y sus financiadores, sus principales fuentes de financiación desde la corrupción: la salud, las pensiones, etc…
Se vio Petro, como uno de esos aprendices de mafioso en las películas, de gafitas, y medio ‘friki’ negociando con gansters profesionales con cara y pinta de Frank Corleone; porque eso son la mayoría de nuestros congresistas: mafiosos con corbata.
Pensó Petro, que podía negociar con Gaviria, con Vargas Lleras, con Cepeda Saravia, con Lafaurie y hasta con el mismo Uribe para hacer un gran ‘acuerdo nacional’ que pasaba por mantenerles sus cuotas de poder en las regiones a cambio de que le apoyaran sus reformas. Muchos copartidarios del gobierno y líderes que le apoyaron durante su campaña se quejaron recién iniciaba su mandato, de que Petro mantuvo en los cargos de dirección de muchos órganos y entidades nacionales claves a sus opositores varios meses luego de comenzar a gobernar.
Por esa vía, un personaje con el perfil de Sneyder Pinilla, de derecha, con perfil de traquetico de pueblo chiquito, (se parece físicamente al célebre narco Varela alias ‘jabón’) amante del whisky caro y malo, las camionetas, los caballos, la silicona, las prepago y otras excentricidades de mal gusto, terminó siendo subdirector de la UNGRD y manejando cuantiosos recursos que hoy tienen en el ojo del huracán y contra la pared al gobierno por el robo de casi medio billón de pesos.

Pinilla es uno más de esos ‘cachifos’ de la política regional, que sin ninguna ideología ni partido, (no entienden de eso) son expertos ‘empíricos’ en robarse los recursos públicos, una especie de ‘clepto-tecnócratas’ que a pesar de tener muy bajo perfil profesional e intelectual llegan a desempeñar cargos muy importantes elegidos o nombrados pero siempre promovidos por gobernantes corruptos que reconociendo en ellos esas habilidades, por eso y para eso los nombran.
Santander, debe de tener alguna ‘universidad clandestina’ formadora en ese programa y perfil, porque tenemos a varios de esos ‘clepto-tecnocratas’ aquí y de los mejores del país. No es casual que la mayor parte de los recursos que se robaron en la UNGRD hayan venido a parar a Santander.
Otra tesis de lo que parece ser ocurrió, es que dentro de los cuadros y alfiles del nuevo gobierno no habían elementos ni perfiles con esa ‘especialidad’; abundaban sindicalistas, profesores, activistas, académicos y uno que otro ladrón pero sin el ‘nivel’ requerido para ese tipo de operación, lo que los obligó a buscar lo que fuera con tal de que supiera robarse los recursos, es ahí cuando aparece la figura de Pinilla.
Pero Pinilla no llegó solo al gobierno de Petro, porque al director y al subdirector de la UNGRD los nombra directamente el presidente, alguien con mucho poder y confianza dentro del alto gobierno y muy cercano a Petro debió haberlo recomendado. A nadie le encargan una operación de esa magnitud presentando la hoja de vida y mucho menos recomendado por la oposición.

Quien lo recomendó debió ser alguien que lo escogió por su perfil y porque le generaba confianza, que ya tenía lazos, nexos o había hecho negocios políticos antes con este personaje y sus socios.
El perfil de quien lo pudo haber recomendado para ese cargo no se ajusta a ninguno de los mas mencionados en el escándalo, ni Jhon Abiud Ramirez, el ex-alcalde de Girón, ni el ministro Velasco, ni un senador liberal santandereano, como se llegó a rumorar por ahí, (por eso no escribo el nombre) pudo tener ni el poder, ni tampoco la confianza de Petro para hacerlo cometer ese error.
Tuvo que ser un santandereano, porque en el escándalo de la UNGRD en donde se robaron medio billón de pesos (500 mil millones para los que nos dan duro las matemáticas) todos los caminos conducen a Santander, pero creo que no fue ni Jhon Abiud Ramírez ni el senador liberal. Debió ser alguien: santandereano, con un alto cargo en el gobierno nacional, con mucho poder, de absoluta confianza de Petro, y además con un ingrediente esencial: que ya conocía de antes, y había hecho negocios políticos y económicos tanto con Jhon Abiud Ramirez el ex alcalde de Girón, como con el mismo Sneyder Pinilla.
El partido verde en Santander apoyó tanto a Jhon Abiud Ramirez y luego a su esposa Yulia Rodriguez en sus respectivas y victoriosas aspiraciones a la alcaldía de Girón, también apoyó a Sneyder Pinilla y luego a su candidato y hoy alcalde Darío Buchenicow para llegar a la alcaldía de Sabana de Torres, lo mismo hizo con la aspiración del actual alcalde de Oiba Elkin Alfonso Reyes Plata, todos ellos, mencionados en el escándalo.
Girón, Oiba y Sabana de Torres fueron los municipios mayormente beneficiados con los giros de la UNGRD .
El jefe del partido verde en Santander es desde hace varios años Carlos Ramón González, actual Director de Inteligencia Nacional, para la época del robo en la UNGRD se desempeñaba como director del (DAPRE) Departamento Administrativo de la Presidencia -probablemente el cargo mas importante después de la figura presidencial y que algunos señalan como el verdadero poder en palacio- además se sabe que es un hombre de la absoluta confianza del presidente Petro.

A diferencia del escándalo de ‘Centros Poblados’ por los 70 mil millones que se ‘abudinearon’ en el gobierno de Duque en donde el gobierno y la institucionalidad corrupta rodeó a la ministra para que no le pasara nada, olvidaron los hombres de Petro que uno de los códigos de la mafia y la política -que son lo mismo- es nunca abandonar, nunca delatar. Primero preso o muerto, que sapo. Y a Olmedo y a Pinilla los abandonaron, por eso están de soplones, pero ellos saben hasta donde pueden hablar y sobre todo: contra quienes pueden hablar. Cobrarán cuentas, chantajearan -tienen micrófonos, prensa y ahora principio de oportunidad- señalarán inocentes, pero es muy probable que se callen el nombre clave.
Por esta razón, mas importante que saber a donde fueron a parar los recursos, que ya sabemos, sería bueno saber ¿quién desde el alto gobierno pudo tener la confianza y el poder para orquestar una operación de esa magnitud?: ¡500 mil millones de pesos, una cifra siete veces mayor que los 70 mil millones de pesos de ‘centros poblados’ del gobierno Duque!
Por ahora no sabemos quién fue, está en el anonimato, y todo parece indicar que ni Olmedo ni Pinilla lo delatarán, porque sería tocar la guardia pretoriana del presidente y también porque sigue teniendo mucho poder….y en política -escribió Maquiavelo- ¡es mas valioso que te teman a que te amen! El innombrable lo sabe muy bien.


