lunes, 21 septiembre, 2026

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La ciudad estancada

Hace unas semanas atrás el exalcalde de Bucaramanga Fernando Vargas Mendoza dijo que ‘la ciudad está estancada’, que desde hace mucho tiempo Bucaramanga no realiza ninguna obra importante en infraestructura, que no ha logrado avanzar en la solución de sus problemas y que por el contrario estos parecen haber empeorado.

No hay que ser un genio de la estadística para concluir que el exalcalde tiene razón.

Bucaramanga tiene desde hace varios años tres graves problemas: la movilidad, la inseguridad y la falta de vías, si revisamos los avances en esas materias lo cierto es que poco o nada hemos avanzado.

La implementación y posterior ‘robo’ y desvalijamiento del Sistema Integrado de Transporte Masivo Metrolínea, solo ha servido para que unos cuantos avivatos, políticos y empresarios de la construcción y del transporte llenaran sus bolsillos dejando el sistema en ruinas y en la actualidad continua sirviendo como ‘desangradero’ del erario con la capciosa excusa de querer ‘salvarlo’. El robo no para.

Por el lado de la inseguridad, si bien el último informe de ‘Bucaramanga cómo Vamos’ nos dice que los hurtos (en teoría) han disminuido, hace la salvedad sobre que ello podría obedecer a que la gente prefiere no denunciar; mientras tanto los homicidios (sicariatos) han aumentado en la ciudad.

La excusa para explicar la disparada de los casos de ‘sicariato’ en la ciudad y el evidente fracaso de la política de seguridad, (si es que la hay) viene siendo algo así como que ‘los criminales se están matando entre sí’ por ajustes de cuentas entre ellos.

Una explicación que primero debe verificarse, pues el hecho de que los ‘sicariados’ tengan antecedentes penales o acaben de salir de la cárcel no necesariamente prueba esa hipótesis y mucho menos justifica ese fracaso.

Por último están las vías y las obras de infraestructura que requiere la ciudad con urgencia, las que por causa de la falta de planeación y las disputas e intrigas políticas no ha sido posible realizar.

Si bien la ciudad viene de dos administraciones que fracasaron rotundamente en esas tres materias como las de Rodolfo Hernández y Juan Carlos Cárdenas, y que luego estuvo casi que paralizada por cuenta de la incertidumbre judicial que rodeó al gobierno de Jaime Andrés Beltrán, lo cierto es que a hoy, casi un año después de haberse posesionado el alcalde Cristian Portilla, dichos problemas no solo no han encontrado solución ni avance alguno, sino que por el contrario parecen ir agravándose aún más, tanto por decisiones equivocadas que contrarían el mas elemental sentido común, que anteponen los intereses privados y políticos al interés público, como por las mezquinas disputas e intrigas entre los actores políticos de la ciudad.

Lo peor y mas grave, no es solo que no veamos una solución efectiva a corto o mediano plazo a estos problemas urgentes, sino que varios de los herederos políticos de los responsables de la debacle tienen la intención de llegar a gobernar a Bucaramanga para insistir en lo que ya fracasó, con el único propósito de satisfacer la voracidad de sus patrocinadores, financiadores y jefes políticos. Otra vez la ciudad, como en tiempos de ‘Lucho’ Bohórquez está parcelada entre políticos y contratistas que la expolian y no la dejan avanzar. Todos los municipios del área metropolitana parecen parcelas de grandes contratistas, y algunos alcaldes parecieran ser solo sus capataces.

Es cierto, la ciudad está estancada, desde hace por los menos doce años que no avanza, y quienes la dirigieron y la dirigen en la actualidad han demostrado una absoluta ineptitud, mediocridad, incompetencia y mezquindad para hacerla avanzar, hasta ahora solo parecen haber sido capaces de organizar ferias, tapar uno que otro hueco y hacer retenes para los videos en redes sociales.

¡Puro contentillo, tramadera y show!

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